lunes, 12 de octubre de 2009

Zelayistas apuestan a ONU ante pesimismo negociación

Por Magdalena Morales y Luis Rojas Mena



TEGUCIGALPA (Reuters) - Organismos internacionales tendrán que resolver el conflicto político que vive Honduras, aseguró el lunes el entorno del derrocado mandatario Manuel Zelaya, que acusa al Gobierno de facto de usar las negociaciones entre ambas partes como arma dilatoria.

Representantes del Gobierno interino y del depuesto presidente, en negociaciones mediadas por la OEA, coincidieron la semana pasada en que las conversaciones avanzaron en un 60 por ciento para superar la crisis desatada por el golpe de Estado del 28 de junio, cuando Zelaya fue expulsado del país.

Pero el lunes, entre los asesores de Zelaya volvió a reinar el pesimismo sobre las negociaciones, que serán retomadas el martes presuntamente con el espinoso tema de la restitución del derrocado mandatario.

"No tenemos optimismo en cuanto al resultado del diálogo", dijo a Reuters Rasel Tomé, asesor de Zelaya y coordinador de su movimiento de resistencia.

No obstante, confió en el papel que puedan jugar los organismos internacionales. "Estamos esperando que las decisiones de apoyo que tomen la OEA y las Naciones Unidas en cuanto al tema de Honduras sean pruebas comerciales fuertes, que le den al régimen pocas horas, que se retire del poder que han usurpado", expresó.

Zelaya volvió clandestinamente a su país hace tres semanas en sus intentos por recuperar el poder luego de infructuosas negociaciones diplomáticas desde el exilio. Desde entonces se encuentra refugiado en la embajada de Brasil.

La sede está rodeada de policías y militares con órdenes de arrestarlo bajo cargos de violar la Constitución con un referendo que buscaba allanar el camino a la reelección, argumento que fue utilizado también para deponerlo.

En la primera ronda de diálogo que concluyó el viernes bajo la mirada de la Organización de Estados Americanos (OEA), quedó pendiente abordar el espinoso tema de la restitución del depuesto Zelaya, el principal obstáculo para un acuerdo.

El presidente de facto, Roberto Micheletti, se resiste tajantemente a devolverle el poder -una actitud tan férrea que dejó sorprendidos a los representantes de la OEA- y Zelaya, apoyado por la comunidad internacional, dice que su regreso a la presidencia es una condición irrenunciable.

Esta diferencia hizo naufragar meses atrás una ronda anterior de negociaciones impulsada por el presidente costarricense, Oscar Arias, que proponía como columna vertebral del acuerdo el retorno de Zelaya.

MAS PROTESTAS

La reinstauración del mandatario depuesto es exigida no sólo por sus partidarios, sino que por la comunidad internacional, que aisló diplomáticamente a Honduras y le cerró fuentes de asistencia financiera tras el golpe.

Un centenar de simpatizantes de Zelaya, cargando pancartas y con pañoletas rojas en la cabeza, realizaron el lunes un mitin pacífico en el que anunciaron un reforzamiento de las protestas callejeras en esta semana que podría ser crucial para las negociaciones de las partes en pugna.

"Si puede, reúna a las colonias, salga a la calle, haga caminata y haga humo, aunque sea con un puro, para que todos estemos en acción", dijo Juan Barahona, un negociador de Zelaya, junto a un improvisado equipo de sonido instalado en el techo de una camioneta pick-up.

"Vamos a hacer actividades en los barrios y colonias de la capital (...) bulla y cacerolazo de resistencia", agregó.

Zelaya ha pedido a Estados Unidos -el principal socio comercial de Honduras- y a la comunidad internacional en general medidas más firmes.

"Van a darle dilatoria a este diálogo (...) y le va a corresponder a los organismos multilaterales (...), como es el caso para América de la OEA y en el mundo de las Naciones Unidas", buscar una salida al conflicto, sostuvo Tomé.

En las negociaciones, los enviados de Zelaya intentan convencer al Gobierno interino de que la única posibilidad de avance es que devuelvan el poder al depuesto mandatario antes del 15 de octubre.

Tomé planteó que la salida es que Zelaya finalice el período de Gobierno, como lo establece la Constitución, y entregarle el cargo el 27 de enero al nuevo gobernante.

Martha Alvarado, vicecanciller del Gobierno de facto, afirmó a Reuters que ha habido "pasos muy importantes", que no especificó, y dijo que el pesimismo que hay en el entorno de Zelaya sobre el diálogo es porque existe "una división" ante la situación.

"Honduras va a tener su salida y va a ser pronto, y estoy convencida de que las elecciones se van a llevar a cabo y que el resultado va a ser reconocido y que éste va a quedar siendo un capítulo en la historia de Honduras", agregó.

(Editado por Pablo Garibian y Silene Ramírez)

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